El Teatro Gayarre no es el único elemento en nuestra ciudad que honra la memoria del célebre tenor roncalés. Los Jardines de la Taconera salvaguardan en su plaza central una fuerte ornamental coronada por la escultura del “Roi du Chant” (el rey del canto, uno de los sobrenombres por el que fue conocido).
Durante las últimas semanas, el Ayuntamiento de Pamplona, dentro de los trabajos de mejora de las fuentes ornamentales e instalación de sistemas de recirculación del agua que está realizando, ha intervenido el entorno de esta fuente de Julián Gayarre, sita donde confluyen los tres paseos principales denominados ‘Las hayas’, ‘Guipuzcoanos’, y ‘Central’.
Desde su inauguración el 5 de julio de 1950, esta plaza diseñada y construida por el escultor Fructuoso Orduna y el arquitecto Víctor Eusa, ha sido modificada en varias ocasiones. Esta vez, los trabajos han tenido por objetivo instalar un aljibe de 500 litros de capacidad y un sistema de bombeo y recirculación que permita dejar de emplear agua de red durante las horas de funcionamiento.
Además, se ha vuelto a dotar a la fuente de un parterre de flor que recupere el diseño antiguo de esta zona del parque y aumente la superficie drenante en la zona. Junto a ello se ha dotado de un camino perimetral de un metro de ancho alrededor de la fuente que permita tanto el acceso de peatones como el acceso hasta la fuente para su mantenimiento.

SOBRE LOS JARDINES DE LA TACONERA
Diseñados en 1830, son los más antiguos de Pamplona. Se tienden en las llamadas “zonas polémicas”, los espacios en torno a las murallas modernas, zonas en las que en su momento estaba prohibido construir. El baluarte de la Taconera, como el de Gonzaga, fue construido en el XVII como refuerzo del nuevo frente oeste trazado tras la construcción de la Ciudadela.
Es un parque con setos, parterres y gran cantidad de arbolado. Entre las especies de este parque destacan hayas, magnolios y ginkgos biloba, además de laureles, acebos y una secuoya gigante de 40 metros de altura. Uno de los árboles más llamativos es la sófora japónica, que se encuentra el “Café vienés”; también se puede ver un tejo en espiral, un fresno y diversos parterres florales. Además de la fuente dedicada a Julian Gayarre, inicialmente diseñada para la actual plaza de las Merindades, el parque acoge el busto que rinde homenaje al compositor burladés Hilarión Eslava o el Monumento a la Beneficencia, más conocido como “la Mari Blanca”.