El mausoleo que el escultor Mariano Benlliure (Valencia, 1862-Madrid, 1947) realizó para su amigo Julián Gayarre (Roncal, Navarra, 1844 — Madrid, 1890) ha recuperado su esplendor en el cementerio de Roncal. La intervención en este Bien de Interés Cultural ha sido financiada por el Servicio de Patrimonio Histórico para la restauración y protección del patrimonio mobiliario de Entidades Locales.

UN MAUSOLEO DE MÁRMOL Y BRONCE PARA LA INMORTALIDAD
El mausoleo de Julián Gayarre es una de las obras más espectaculares de escultura funeraria, creada a partir de un bloque de mármol blanco labrado y completado con un grupo de musas y angelotes que acompañan y elevan el ataúd del tenor.
Realizado en Roma en 1895 por el escultor Mariano Benlliure Gil (1864-1947), el mausoleo fue instalado en Roncal en 1901, bajo las indicaciones del propio autor, amigo personal de Julián Gayarre. El propio Benlliure volvía a Roncal y daba los cuidados oportunos a su obra, limpiando el mármol de las firmas que, a los pocos años de su instalación, dejaban en la superficie algunos admiradores del tenor. Posteriormente, tras la muerte del autor de la obra, el escultor roncalés Fructuoso Orduna repasaba la obra cada verano, hasta su muerte en 1973.
El conjunto consta de dos cuerpos bien diferenciados. El inferior, realizado en mármol blanco de Carrara, descansa sobre una escalinata y simula un falso sarcófago profusamente decorado con niños cantores que portan filacterias con los nombres de las óperas más exitosas de Gayarre, guirnaldas y bucráneos. En el frente queda la bellísima figura de la Música que, rota por el dolor, se desploma sobre la escalinata y apoya la cabeza en el sarcófago ocultando su rostro. En el lado opuesto se descuelga hasta el suelo un telón de ópera que, simbólicamente, cae tras la última función, en cuya cenefa podemos leer los nombres de Donizetti y Rossini, cuyas composiciones interpretó el tenor roncalés.
La composición estática del cuerpo inferior contrasta con el mayor dinamismo que Benlliure imprime a la parte superior, fundida en bronce, donde las figuras alegóricas de la Armonía y la Melodía izan en sus manos el figurado féretro del tenor, decorado con bajorrelieves de putti, grupos florales y motivos musicales, que acompañan a la inscripción: “Julián Gayarre 1890”. Sobre el sarcófago, el genio de la Fama se inclina apoyando la cabeza cerca del féretro, en un intento de seguir escuchando “la voz de ángel”, detalle psicológico de gran acierto por el hermoso sobrenombre con que se conoció a Gayarre.
El mausoleo de Julián Gayarre supone el inicio de la escultura funeraria en la producción de Benlliure, y es el único en el que no aparece efigiado el difunto, pues su significado quedó confiado al simbolismo, como afirmaba el propio escultor: “es la única obra en la que no aparece el retrato, todo lo dicen las figuras”.
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