‘La lucha por la vida’ de Pío Baroja llega al Gayarre este domingo bajo la dirección de Ramón Barea

Este domingo 21 a las 18:00 horas la adaptación teatral de ‘La lucha por la vida’, la trilogía literaria escrita por Pio Baroja (1872 – 1956), uno de los grandes referentes de la prolífica Generación del 98, visitará el coliseo pamplonés. Las entradas pueden adquirirse entre 7,5€ y 15€ tanto en taquilla como aquí.

El autor donostiarra comenzó en 1903 a publicar la primera versión de la obra como novela por entregas en el diario El globo, donde se publicaron hasta 59 capítulos de la misma. Fue a lo largo de 1904 cuando finalmente, tras reescribirla y ampliarla se editaron, en volúmenes independientes, las tres novelas definitivas que llevan por título La busca, Mala hierba y Aurora roja.

UNA ADAPTACIÓN FIEL AL AUTOR Y LEAL CON LA OBRA

El dramaturgo José Ramón Fernández, Premio Nacional de Literatura Dramática de 2011, ha sido el encargado de abordar el reto de realizar la adaptación bajo dos premisas. La primera de ellas, “que, pese a la reducción inevitable, se sienta que está todo” y la segunda “que sea la obra; no mi visión, sino la obra. El fin de la versión es llevar esta trilogía al escenario, no usarla para contar otra cosa”.

Junto a él Ramón Barea, Premio Nacional de Teatro, combina las labores de dirección de escena con las de actor, puesto que forma parte del conjunto de intérpretes que se subirán al escenario dando vida en su caso al mismísimo Pío Baroja. A su lado, sobre las tablas estarán Aitor Fernandino, Olatz Ganboa, Ione Irazabal, Itziar Lazkano, Sandra Martín, Alfonso Torregrosa, Leire Ormazabal, Diego Pérez y Arnatz Puertas. Entre los diez, cinco actrices y cinco actores, encarnan a cerca de un centenar de personajes entre los que están además del protagonista Manuel Alcázar, amos, mujeres, parientes y amigos así como golfos y personajes del hampa de la historia barojiana.

 

Barea remarca en el dossier de presentación de la producción la teatralidad propia de ‘La lucha por la vida’: “La obra narrativa de Baroja, en general, tiene aliento teatral: son novelas dialogadas con estructura escénica”. Algo que también influye en la propia puesta en escena que va a lo esencial. “Los paisajes y descripciones de Baroja son imposibles de reproducir en imagen realista, pero la palabra escrita, y en teatro hablada e impulsada físicamente, resonada, corporeizada por los intérpretes, tiene un poder convocador y evocador que la hacen infinitamente más fuerte que un “decorado”, explica.

El montaje cuenta con proyecciones audiovisuales de Ibon Aguirre y la música está compuesta por Adrián García de los Ojos con un tema central que se repite a lo largo de la obra en distintos compases y estilos, y más música original de estilos como pasodobles, chotis, vals, habaneras o charangas.

HACERSE UN SITIO EN LA SOCIEDAD EN UN MEDIO HOSCO Y ADVERSO

‘La lucha por la vida’ relata la historia de Manuel Alcázar, un muchacho de un pueblo de Soria que a finales del siglo XIX se traslada a Madrid, ciudad donde su madre sirve. Allí, comienza toda una aventura vital. En un entorno marcado por la pobreza, principalmente en la periferia, con evidentes diferencias entre clases sociales, este joven trata de buscar referencias morales para vivir. Pero en un medio hosco y adverso se debate entre influencias que lo animan a construirse una vida honrada, laboriosa y digna frente a otros, que por el contrario, constituyen una fuerza negativa y procuran su hundimiento moral.

Se trata, como señaló el crítico literario Ricardo Senabre, no tanto de componer una crónica histórica de aquel Madrid sino más bien “un relato de formación en el que lo esencial, la línea conductora que proporciona cohesión y unidad al conjunto, es el proceso evolutivo de Manuel desde los doce o trece años, esto es, la narración de sus actos, con los errores y las experiencias que van jalonando su progresiva instalación en la sociedad”, explica.

A lo largo de la obra se ve “el proceso evolutivo de Manuel Alcázar que se va progresivamente instalando en la sociedad. Con sus errores y las experiencias que van jalonando la instalación en la sociedad de Manuel, en su difícil adolescencia, en la resolución de sus dudas y en el rumbo de sus acciones” continuaba en el prólogo de la obra literaria Senabre.

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